En la práctica educativa, nos encontramos con realidades y situaciones que irán modificando nuestro quehacer, y que nos plantearán desafíos a la hora de motivar a los estudiantes y lograr un verdadero aprendizaje.
Un somero ejemplo de llevar a cabo una clase dinámica, es iniciarla diagnosticando las ideas previas de los estudiantes en torno al tema específico que queramos tratar. Desde esa base, plantear una investigación científica en equipos o dúos, a través de bibliografía electrónica, determinando y orientando los criterios de recolección de datos. Dicha estrategia se puede prolongar a más clases permitiendo una retroalimentación y presentación tecnológica de lo aprendido.
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